LA FUERZA ES MÁS GRANDE QUE LA VIOLENCIA

El 2017 fue un año muy difícil para México y para el mundo en todos los ámbitos, desde lo más simple hasta lo más complejo, pasando por diversos acontecimientos que marcaron la historia de un año que ha terminado y que va a quedar marcado en la memoria de todo el mundo, pero principalmente quiero hablar en mi primera columna de este año y que van a ser muchos más de los temas que van a llamar la atención en muchos aspectos, incluyendo obviamente el Mundial que será, en mi opinión, uno de los mundiales más complejos de los últimos años. Pero bueno, quiero comenzar hablando de nuestro país y de la gran, grandísima preocupación de la situación actual de la inseguridad en México y que es digno de dar mi propia perspectiva.

La violencia en México ha sido y es uno de los temas más inquietantes de la sociedad y más en la actualidad, ahora que se acercan una de las elecciones más difíciles de los últimos 30 años en el país, que se ha convertido en un problema de seguridad nacional y es una muestra de que la descomposición social está creciendo a pasos agigantados debido a la falta de valores, de una buena educación de los padres, de una carencia de disciplina y una falta de cultura cívica muy considerable. Estos factores son esenciales para una sociedad educada, respetada y con consciencia, pero desafortunadamente, no llega ni a eso. Hago referencia a esto debido a que el 2017 fue el año más violento que se tiene registro en el Sistema Nacional de Seguridad y la cifra no miente: 29.168 homicidios (lo menciono con números grandes); esta cifra es la más grande desde que se mide esta estadística, o sea, hace 20 años y representa un aumento del 27% de dicha cantidad con respecto al 2016. Es una cifra muy alarmante y preocupante que debe de darse cuenta todas las instancias federales, estatales y municipales, debido a que la violencia ha contribuido a que la corrupción crezca a pasos enormes y que nunca se había suscitado una gran cantidad de información y notas periodísticas de los casos de corrupción desde el puesto más bajo hasta los de más alto rango (pero hay que considerar de que la corrupción ha existido en el país por más de 3 décadas) por diversos hechos relacionados con el narcotráfico. Otro dato muy peculiar, interesante y al mismo tiempo doloroso y catastrófico, es que en promedio hay más de 80 homicidios al día en México, lo que pone, por desgracia, estar en la altura de los países con conflicto como Siria, Irak, Afganistán y otros que están en conflicto civil o por otras causas. Es una comparación muy desagradable, pero es algo que destacar por las cusas mencionadas al inicio de esta columna, por lo que es necesario elaborar medidas que efectivamente funcionen y que tengan un impacto para toda la sociedad y no para unos cuantos como pretende el gobierno de Enrique Peña Nieto y la polémica Ley de Seguridad Interior, que ha promovido sus ventajas desde que inició hace 3 meses con la idea de una Ley en beneficio de los mexicanos y del Ejército Mexicano, pero esto no es suficiente y se queda muy corto y que muestra más desventajas y huecos en la Ley que, hasta hoy, no están claras y hay muchísimas inconsistencias en la misma.

(AFP)
Imágenes como ésta son más comunes en la actualidad. Fuente: AFP
México tiene que cambiar toda la estructura de la seguridad y en cómo se debe de combatir contra el crimen organizado para que no haga más daño a los mexicanos, de ahí la iniciativa de la Ley de Seguridad Interior, que hasta hoy, está en el dilema de ser promulgado o derogado por la Suprema Corte de Justicia, ya que los jueces de la Corte se encargarán de analizar las controversias constitucionales que fueron recibidas por la oposición y organizaciones civiles así como municipios que han dado su manifiesto de inconformidad con la Ley. Esto no fue del agrado del gobierno que, precisamente, en un municipio en Puebla, particularmente en Cholula, el gobierno federal decidió que el ejército no esté en las calles de dicho municipio para la atención y la vigilancia del mismo. Sin duda, es un reflejo de que el gobierno de EPN quiere que se apruebe la Ley para darle una “buena imagen” al PRI de cara a las elecciones presidenciales y a los mexicanos para cumplir con el “capricho” de una Ley que, claramente viola los derechos humanos y que el gobierno federal se comportaría como una gobierno autoritario y que el mismo decidirá cuándo, cómo, dónde y a qué hora entrará el Ejército para resguardar la soberanía y la seguridad del país en estados que no han podido luchar de manera adecuada contra el narcotráfico. Es por eso que es necesario que los legisladores, organizaciones y activistas en pro de los derechos humanos sean los encargados de dar un nuevo giro y estrategia para reducir la violencia y, lo más esencial, que haya acuerdos y que se deban intercambiar de gran forma puntos de vista y opiniones a favor y en contra para que haya una Ley que beneficie a todos y no por cumplir una orden de promulgarse la Ley. Otro dato a considerar de las inconformidades, es que es tan grande el descontento de la misma Ley, que los legisladores de la oposición están en desacuerdo el 82% de la Ley de Seguridad Interior. Así de ese grado es el disgusto de la Ley y motivos sobran pero la resolución final lo tendrá la Corte Mexicana para decidir si hay luz verde o no en la dicha Ley.

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Enrique Peña Nieto, con incertidumbre a la Ley de Seguridad Interior, saludado por Ejército
Para concluir, es fundamental que haya cambios verdaderos para erradicar la violencia y está más que claro que la fuerza de la voluntad y decisiones correctas de los actores políticos y civiles logren acuerdos esenciales para que haya mayor seguridad y mayor bienestar en el país. No basta solo con sacar los funcionarios e integrantes de los cuerpos policiacos que están coludidos con el crimen organizado, tampoco es realizar exámenes de control de confianza, ni mucho menos una ley que en lugar de mejorar, pueda empeorar. Tampoco se vale que haya perdón a los criminales como lo propone “ya saben quién” para reducir los homicidios, secuestros, delitos, etc. en el país, que eso sería el peor de los escenarios. Por eso es más que evidente, que el gobierno tenga un poco de consciencia y tenga sabiduría para darse cuenta de los errores que se han cometido y de acciones que se han omitido para lograr la paz que tanto se necesita para recuperar el clima de seguridad y de paz social y hay que agregar el retorno de los valores, una buena educación, trabajos absolutamente bien remunerados y pagados y que los jóvenes de hoy no se vayan por la salida fácil que es el delinquir a los demás y cometer actos atroces y es lo que México no quiere volver a ver.

Y como colofón, aprovecho para desearles un buen 2018 y que este año sea bueno y que no haya  eventos desagradables como el año pasado. Seguiré dando mi perspectiva y estaré más de cerca este blog que quiero y que no lo pueda desperdiciar este espacio  para expresar mi punto de vista y deseo lo mejor para todos. Dios los bendiga y feliz 2018!!!

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