LOS MISMOS NOMBRES Y EL PAÍS DE TODO SIGUE IGUAL

Durante estas semanas, hemos oído y visto los famosos cambios del gabinete del gobierno del presidente EPN y del secretario de Gobernación (y uno de los contendientes por la candidatura del PRI a la presidencia del 2018) Miguel Ángel Osorio Chong, y hemos comprobado, que hasta hoy en día y desde que la "independencia" del país se lograra, vemos el reflejo de una política muy vieja, anticuada, con un sentido bipolar de sus funciones,
que con "recompensa" de lo logrado pueden obtener mejores puestos y también puedo comprobar que tanto en la política como en el deporte (que ya hablaré después) hay una similitud de cosas como los directores técnicos del fútbol mexicano que son los mismos y de la política al tomar cargos los mismos servidores públicos que hemos visto durante los tiempos de nuestros abuelos, padres, de nuestra generación y de las generaciones que están naciendo en estos momentos.



La renovación de la política nacional aún no empieza, o tal vez esté comenzando, pero va a tardar mucho tiempo para modernizar la política nacional bajo un nuevo esquema y pensamiento generalizado de cambio muy profundo y severo de la perspectiva política mexicana y que haya una renovación moderna, plena y con un nuevo enfoque. No tiene que existir una renovación generacional como los casos de los hijos del priísmo puro como Claudia Ruiz Massieu (antes Secretaria de Turismo) que ocupa el cargo de las Relaciones Exteriores y de Enrique de la Madrid que ocupa el cargo de la Secretaría de Turismo. Ni tampoco debe de poner los viejos políticos de siempre en sectores que, o no saben o se hacen de que saben, como el famoso creador de la Roqueseñal Humberto Roque Villanueva, quien ocupa el cargo de la Subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos o también un viejo lobo de mar como es Enrique Jackson, que ocupa una buena curul en la nueva legislatura de la Cámara de Diputados, consecuentemente hay otro ejemplo que es el mismo César Camacho Quiroz, que fue ex gobernador del Estado de México, ex presidente del PRI, ex senador y ahora diputado (por enésima vez) del mismo Congreso; en fin, puedo citar varios nombres que existen y que desempeñan funciones que o no conocen el tema o se hacen de que conocen y que buscan un nuevo hueso (perdón puesto) de la dichosa clase política nacional. 

Humberto Roque Villanueva, nuevo miembro del SEGOB
Enrique Jackson Martínez































La vieja escuela política mexicana esta prácticamente oxidada, con poca funcionalidad y con resultados muy escasos y deficientes; es como si tenemos el coche que nuestros padres nos compró la primera vez hace más de 50 años y aun así conservamos el mismo coche que ha dado buenos recuerdos y que no lo queremos soltar, pues así está México, queriendo conservar una política y una clase de políticos que ya no dan para más y que siguen aferrados a una ideología que ya no es necesaria en estos tiempos de la globalización. Todo debe de cambiar y que la nueva generación de la política de cimientos importantes y bases para la reconstrucción política de México que, hasta ahora, no se ha hecho. La política generacional y nacionalista ya no puede tener cabida en el país, para ello se necesita una nueva camada de políticos con una nueva actitud, con capacidad de tomar buenas decisiones en tiempos de crisis y de inestabilidad como lo es ahora, que tome iniciativas reales y sin copia de países desarrollados, que haya un nuevo enfoque y/o pensamiento de modernidad, de cambio, de prosperidad y de honestidad. Todo y mucho más debe de tener, en mi perspectiva, el nuevo político mexicano, pero el problema es que es nueva camada obtiene ideas de la vieja escuela y para deshacerla va a tomar mucho tiempo para lograrlo.

Pedro Kumamoto, la nueva "esperanza" de la política mexicana
La esperanza de esta nueva política recae en Pedro Kumamoto, que es diputado del Congreso Estatal de Jalisco y es quien va a llevar la gran responsabilidad de aportar nuevas ideas para cambiar la confiabilidad de la política a la sociedad y dar un nuevo cambio y rumbo de la nación. La base se cimenta en él y espero que no sea uno más con ideas viejas y que tenga un pensamiento diferente. En fin, habrá qué esperar de su accionar y mientras mantenemos la vista fija en Kumamoto, lo cierto es que el país ya no puede gobernar con los mismos nombres, las mismas caras y las mismas ideas de siempre y mientras otros avanzan, México como siempre retrocede cada vez más.

Espero que esto cambie y si no se da, seguiremos siendo el país de todo sigue igual y el que saldrá perdiendo será, como casi siempre, el pueblo mexicano.

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